La poda del naranjo al igual que otras prácticas de cultivo ha ido evolucionando en cuanto a sus objetivos y a la forma en que se realiza. Como cambios técnicos más significativos que han influido en la evolución de la poda tenemos nuevos patrones de pie, como consecuencia del virus de la “tristeza”, tuvimos que cambiar el patrón de pie de aquella época que era el naranjo amargo se prohibió la utilización como patrón. Empiezan a utilizarse patrones tolerantes como los trifoliados (Citrange Troyer, Citrange Carrizo) Citrumelo, el Citrus Volkameriana, y el que apostamos en Quiero naranjas el Forner Alcaide Nº 5 patrón vigoroso semi enano para que no crezca mucho a lo alto y sea más fácil de recolectar las naranjas y produce unos frutos de mucha calidad buen tamaño, ya que es más vigoroso que los otros y normalmente adelantan la entrada en producción, son más productivos, el mayor problema es que tienen una vida productiva más corta. Esto requiere podas ligeras que no retrasen la pronta entrada en producción. Por tanto, las podas excesivas buscando un aumento de calibre, causan más problemas y menos producción que las podas suaves. Las nuevas variedades permiten disponer de frutos cítricos durante casi todo el año. Esto nos muestra la existencia de gran número de variedades que por distintas razones requieren tratamiento distinto de la poda.
También cambian los sistemas de plantación empleados son distintos a los de épocas anteriores. Cambiando la forma de ubicar los naranjos. El marco real deja paso al sistema rectangular y las labores se realizan en una única dirección entre las filas de árboles que constituyen una especie de seto o barrera en las que las copas de los árboles se juntan a la hora de podar hay que tener en cuenta el espacio disponible para la vegetación en una barrera.
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